En este episodio te doy los cuatro prompts exactos que uso para escribir un libro con IA manteniendo mi voz, aplicados en vivo a un capítulo real de mi propio libro del Reto Amazon KDP.
Antes de entrar en los prompts, hay una línea que conviene tener muy clara, porque si te la saltas todo lo demás se cae.
En ningún momento de este proceso le doy a la IA el texto del competidor. Ni un párrafo, ni una frase copiada. Eso no es inspirarse: es plagio disfrazado de investigación, y además Amazon KDP lo detecta y lo penaliza.
Lo que uso son las conclusiones que ya saqué al pasar su libro por los cuatro prompts de KDSPY en el episodio anterior: qué temas cubre, qué tono tiene, qué le falta cubrir. Eso es un diagnóstico sobre el libro, no el libro en sí. Y ahí está la diferencia entre auditar un mercado y copiar a un competidor.
Los 4 prompts para escribir un libro con IA
El proceso para escribir un libro con IA sin perder tu estilo tiene cuatro prompts fijos. No me salto ninguno, aunque tenga prisa.
Prompt 1 – De la auditoría al índice del capítulo
El primer prompt no escribe nada: decide qué va exactamente dentro del capítulo. Le entregas las conclusiones de tu auditoría sobre ese tema concreto y le pides tres cosas:
- Qué cubre el competidor que tu audiencia también espera encontrar (no lo puedes omitir)
- Qué le falta que tú sí puedes aportar, según tu ángulo
- Tres propuestas de subtítulos que reflejen ese hueco, no una copia de su índice
Fíjate en el matiz: le pides tres opciones, no que elija por ti. La decisión final siempre es tuya.
Prompt 2 – La conversación guiada, pregunta por pregunta
Este es el prompt más importante de los cuatro, y aquí voy a ser honesta contigo: no soy de grabarme una nota de voz de media hora hablando sola. A mí eso no me sale natural, y no te voy a enseñar algo que yo misma no aplico.
Lo que hago es conversar con la IA. Le pido explícitamente que actúe como coach de escritura y que me haga preguntas una por una, no todas juntas, profundizando según lo que le voy respondiendo y pidiéndome ejemplos concretos cuando lo que cuento se queda en lo general.
Esto es lo que le da la voz al capítulo, y es el punto donde escribir un libro con IA deja de parecerse a delegar y empieza a parecerse a pensar acompañada. La diferencia frente al monólogo grabado es que la IA te va empujando a ser concreta pregunta tras pregunta, en vez de dejarte sola frente a un audio en blanco.
Prompt 3 – Estructurar la conversación en capítulo
El tercer prompt toma toda la conversación anterior —sus preguntas y tus respuestas— y la convierte en capítulo con encabezados claros, definiendo el sub-nicho al que le hablas, el tono y la longitud objetivo.
La instrucción clave va al final del prompt: si algo queda incompleto o ambiguo, que lo marque entre corchetes en lugar de inventarlo. Esa única línea evita que la IA rellene los huecos con generalidades que tú nunca dijiste.
Prompt 4 – Detectar la voz de IA, frase por frase
El cuarto es el que casi todo el mundo se salta, y es el que marca la diferencia entre un capítulo que suena a manual y uno que suena a ti.
Le pides que actúe como editor exigente y señale, frase por frase, cualquier parte que suene genérica o que podría estar en el libro de cualquier otro autor. Pero con una condición: que señale, no que reescriba. Que te diga qué frase falla y qué tipo de ejemplo concreto tuyo la reemplazaría, sin inventar ese ejemplo.
Porque el caso real, el detalle que hace que el texto suene a ti, eso no lo puede inventar la inteligencia artificial. Solo puede decirte dónde falta.
El caso real: el capítulo que ya estaba escrito
En el episodio aplico estos cuatro prompts al capítulo 3 de mi propio índice, “Caso real: auditando a un competidor en vivo”. Y ahí aparece el giro que ni yo vi venir.
El Prompt 1 ya estaba resuelto: el esqueleto lo definí al construir el índice completo en el episodio 244. Pero el Prompt 2 también estaba resuelto, aunque no lo supe mientras pasaba: la conversación con la IA que dio origen al guion del episodio 244 es exactamente el material del capítulo 3. Mi voz, mis ejemplos, mis decisiones, en el orden en que las fui tomando.
Así que salto directo al Prompt 3 en vivo, pidiéndole que convierta esa conversación de formato podcast a formato libro: sin marcas de tiempo, sin referencias a “este episodio” o “estás escuchando”, pasando del tono oral al tono leído. Un aviso importante aquí: un guion de podcast y un capítulo de libro no son lo mismo aunque el contenido sea idéntico. Si no se lo dices explícitamente, el capítulo termina sonando a transcripción.
Y con el Prompt 4 llega la prueba de fuego, que es donde de verdad se nota si sabes escribir un libro con IA o solo delegarle el trabajo: las transiciones tipo “en el próximo bloque vamos a ver” se marcan para reescribir, porque son de podcast. Pero los ejemplos de los cuatro prompts de KDSPY se quedan casi intactos, porque ya suenan a mí. Eso es exactamente lo que este prompt está diseñado para detectar.
Cómo saber cuándo un capítulo está terminado
El proceso no tiene final natural si no le pones un criterio. El mío cabe en una sola pregunta por párrafo: ¿esto avanza la promesa del título, o es relleno que se puede eliminar?
Y una señal de alerta muy simple: si lo leo en voz alta y no suena a mí, no paso al siguiente capítulo. Vuelvo al Prompt 4.
Conclusiones
La idea que sostiene todo este episodio es sencilla y conviene repetirla: la IA no escribe tu libro. Estructura lo que tú ya sabes para que puedas editarlo mucho más rápido. Y el capítulo de hoy es la mejor prueba de eso, porque llevaba escrito desde el episodio anterior sin que yo me diera cuenta.
Si quieres empezar a escribir un libro con IA aplicando este mismo proceso, no arranques por el capítulo 1 solo porque va primero. Empieza por aquel del que más tengas para decir y corre el Prompt 1 con las conclusiones de tu propia auditoría. El resto del proceso se ordena solo.
En el próximo episodio seguimos con el capítulo 4 de este mismo índice: preparar el manuscrito, el formato y la maquetación. Todavía no hablamos de portada, y hay una razón concreta para ese orden: la portada depende del grosor del lomo y del trim size, y eso solo se conoce cuando el manuscrito ya está maquetado. Primero se maqueta, después se diseña.
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